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miércoles, 18 de febrero de 2009

West Coast Hot - Tapscott I

Este es uno de los escasos ejemplos grabados del jazz underground de Los Ángeles de finales de los sesenta. Alrededor de la figura patriarcal de Horace Tapscott (así como de la Pan African Peoples Arkestra y de la asociación UGMAA, de ambas trataré en otra entrada) se desarrolló en una de las zonas más desfavorecidas de la ciudad (un barrio negro, por supuesto) un movimiento cultural con una fuerte orientación de servicio a la comunidad que ofrecía conciertos, obras de teatro y talleres creativos a una población que de otro modo no tenía ningún acceso a ello.

En 1969, Bob Thiele, que acababa de dejar Impulse! (fue el productor de Coltrane, Shepp, Tyner, Marion Brown, etc.), viajó a Los Ángeles con la intención de grabar a los grupos locales de vanguardia para su nuevo sello, Flying Dutchman. Cuenta Tapscott en su autobiografía (Songs of the Unsung): “Lo que me impresionó de él, fue que vino al ‘gueto’. Vino a mi barrio, cuando yo vivía cerca de la calle 54 con Avalon, donde uno no se atrevía a venir solo si era un blanco de Nueva York fumando pipa”. Me gusta especialmente el detalle de la pipa como agravante.

Este cedé reúne dos elepés grabados por Thiele a principios de 1969, uno del cuarteto de John Carter y Bobby Bradford (Flight For Four) y otro del quinteto de Horace Tapscott (The Giant Is Awakened), en una edición a cargo de Novus (BMG Music). Si he decidido hablar de estos dos discos en un mismo post se debe al título del cedé (la primera y única hasta la fecha en este formato): West Coast Hot busca romper con el cliché de West Coast = Cool jazz y de paso llamar la atención sobre esa otra realidad musical, esa otra escena del jazz que existió en la “soleada California”, con un jazz de vanguardia que no desmerecía en absoluto del que se realizaba entonces en Nueva York o Chicago y que, por desgracia, ha quedado prácticamente olvidado. Pero, al mismo tiempo, vuelve a caer en el tópico de la ecuación negro = hot (caliente) y blanco = cool (frío).


Pero vayamos con la música: Flight For Four es el segundo disco del cuarteto de John Carter y Bobby Bradford. El primero, Seeking, grabado para otro sello independiente, Revelation, ha sido reeditado recientemente por hatOLOGY. Por razones de espacio (en 1991, cuando fue publicado West Coast Hot) no se ha incluido un tema de 8 minutos, “Domino” (una pena, porque además es igual de bueno que el resto del disco). Lo primero que llama la atención es que las dos primeras composiciones (así como la olvidada “Domino”, todas ellas de Carter) son muy Ornettianas. Y no es de extrañar, puesto que John Carter era paisano de Ornette Coleman (Fort Worth, Texas) y habían tocado juntos. Bobby Bradford, natural de Cleveland, también había tocado con Ornette y volvería a hacerlo ese mismo año (y en el siguiente, 1972) en dos discos del “maestro”, Science Fiction y Broken Shadows (Columbia, reeditados en un doble cedé, The Complete Science Fiction Sessions).

En mi opinión, la verdadera miga de Flight For Four se encuentra en los dos temas siguientes, mucho más originales, dos baladas con toques abstractos y detalles casi pastorales. John Carter sólo utiliza el clarinete, el instrumento con el que se hizo un nombre, en “Woman”, preciosa composición de Bradford. En los demás, alterna el tenor con el alto y, mientras que al clarinete presenta una voz muy original, a los saxos no pasa de ser un buen artesano. Por su parte, Bobby Bradford demuestra que es un trompetista de un enorme lirismo, muy melódico, con largas frases que hacen que la música respire y fluya con toda naturalidad: el olvido que ha sufrido es una verdadera injusticia. Por último, la rítmica formada por Tom Williamson al bajo y Buzz Freeman a la batería, muestra un entendimiento casi telepático, con unos cambios de ritmo fantásticos.

The Giant Is Awakened (también ha sido publicado como The Horace Tapscott Quintet) es la primera grabación de Tapscott como líder (a los 35 años!) y hay que esperar hasta 1978 para encontrar el segundo disco a su nombre. Por si fuera poco, es la primera sesión de grabación de Arthur Blythe, uno de los saxos altos más influyentes de las últimas décadas. El quinteto se completa con dos contrabajos (David Bryant y Walter Savage, Jr.) y el magnífico Everett Brown, Jr. a los tambores. Tres de las cuatro composiciones son de Tapscott y dos de ellas, “The Dark Tree” y “The Giant Is Awakened” son habituales en su repertorio, mientras que la cuarta, “For Fats”, es un tema de Blythe prácticamente anecdótico, al ser cortado con un desvanecido al cabo de poco más de 2 minutos.

En el disco encontramos los típicos ostinatos de Tapscott, apoyado por una rítmica que teje un tapiz sonoro sobre el que se apoya Blythe, tal vez la estrella de la sesión. Y según Tapscott, debería haberlo sido todavía más, ya que en su autobiografía se queja de que no le dejaron supervisar la producción del disco y de que hubiese preferido que su piano tuviera un papel “menos predominante”.

Además de su importancia como documento (incluso las notas de Stanley Crouch por una vez no resultan ampulosas ni cargantes), West Coast Hot es un disco fantástico, aunque reconozco que no puedo ser imparcial al hablar de Tapscott.

Hay un magnífico blog en francés (por desgracia desde hace tiempo en barbecho) sobre el cuarteto de John Carter y Bobby Bradford así como sobre Horace Tapscott y la escena de Los Ángeles en los años 60 y 70: http://bjazz.blogspot.com/.

lunes, 16 de febrero de 2009

West Coast / Cool - Precisiones


Fernando Ortiz de Urbina es uno de los culpables (el principal) de que este blog haya visto la luz. Otros de sus múltiples defectos: ser traductor, crítico de jazz, realizar un magnífico blog (http://jazzofftherecord.blogspot.com/) y, sobre todo, vivir en Londres.

Ha escrito un comentario en la entrada “Nomenklatura I – West Coast / Cool”. Y dado que el comentario es largo y sobre todo jugoso, creo que merece la pena dedicarle una nueva entrada a modo de respuesta.

Esto es lo que escribió:

“Hola Diego,

Lo de las etiquetas en el jazz es un campo de minas, y probablemente la de "cool" sea la peor. Hasta donde yo sé, cuando empezó a hablarse de "cool jazz" era en contraposición al "hot jazz" y en referencia a lo que hoy entendemos por "bebop" o "bop" (o como dice Dan Morgenstern, "Charlie Parker’s music"). En cuanto al disco de Miles Davis, en realidad el título Birth of the Cool no se usó hasta la publicación de esas grabaciones en LP en 1957. También sería interesante un estudio sobre cómo "cool" pasó de ser un término negativo en el mundillo del jazz a ser positivo en todo el mundo de habla inglesa.

Este es uno de esos puntos en los que hay que cambiar la forma de explicar la historia del jazz. La identificación West Coast =Cool = jazz blanco no sólo es errónea por los motivos que señalas. También habría que ver cuántos de los músicos emblemáticos de la West Coast en realidad eran emigrados (Giuffre era de Texas, Baker y Barney Kessel de Oklahoma... Shorty Rogers, Terry Gibbs, Shelly Manne y Gerry Mulligan de Nueva York y alrededores). En cuanto a las cuestiones puramente musicales Martin Williams dijo en su día que en realidad armónicamente lo que hacía Mulligan tenía más que ver con los años veinte que con el bop, un punto de vista menos descabellado de lo que parece.

Además de lo que dices de los músicos negros del Oeste y la diversidad de sus estilos, también habría que anotar, por redondear la incoherencia de estos esquemas tan raros con los que se suele explicar el jazz, lo que se dio en llamar "mood jazz" en los cincuenta, una especie de "cool" en el mal sentido, grabado en Nueva York (principalmente en el sello Decca) por músicos muy competentes y resultados soberanamente aburridos”.

Dear Fernando:

Tienes razón en todo lo que dices, así que debate va a haber poco. Omití el tema de la procedencia de los músicos de la Costa Oeste porque no quería que la entrada fuera demasiado larga: en efecto, la mayoría procedían de fuera, tanto de la Costa Este como de la “América profunda”. Como anécdota, en el volumen 3 de At the Black Hawk del quinteto de Shelly Manne, el propio Manne presenta a los músicos mencionando su procedencia geográfica (todos eran de la Costa Este, salvo Feldman que era de Londres) y en tono de broma dice: “y tocamos jazz West Coast” (está al final de “Black Hawk Blues”).

Reconozco que se me pasó completamente el hecho de que las grabaciones de Birth of the Cool no fueron publicadas como elepé hasta 1957 (en 1949 no existía todavía el formato). Es una verdadera paradoja que el término “cool”, que sirve para describir toda una corriente del jazz, empezase a utilizarse únicamente cuando esa misma corriente ya había vivido sus horas de gloria o, al menos, cuando ya estaba en su punto culminante.

Lo que no tengo tan claro es que –según Martin Williams- la música de Gerry Mulligan tenía más que ver armónicamente con los años veinte que con el bop. Para mí, tiene más puntos en común con los años treinta (Basie & Co.) que con el jazz anterior. De acuerdo en que el caso de Mulligan es más ambiguo que el de Shorty Rogers o Bill Perkins, por ejemplo, que están claramente influidos por las orquestas swing. Tal vez el diálogo en contrapunto entre el barítono de Mulligan y la trompeta de Baker en el célebre cuarteto recuerda más a los combos de Oliver o Morton, pero a nivel armónico para mí la referencia es más Basie (o Lunceford).

Desconozco casi por completo el “mood jazz”, pero de lo poco que sé, lo relaciono más con ciertos experimentos cercanos a la “tercera corriente”. Pero posiblemente me equivoco de cabo a rabo.

Un abrazo.